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viernes, 4 de junio de 2010

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  • Europa en crisis, tentación para turistas
 Toda crisis encierra una oportunidad. No por trillada deja de guardar una verdad esta frase derivada de la filosofía china, que ahora vuelve a estar sobre el tapete tras el estallido económico que sacude a Europa.

Al igual que en otras áreas, los interrogantes se disparan dentro de la industria del turismo, un sector muy permeable a los cambios de estado de ánimo globales. Surgen así los primeros análisis sobre cuál será el impacto en Argentina, con un euro que sólo en las últimas semanas cayó un 10% contra el dólar y el peso.

Una primera mirada augura que habrá compatriotas recorriendo el Viejo Continente en mayor número que los últimos años, aprovechando un cambio más beneficioso, pero la situación es más compleja y también se teme por una reducción de los viajeros europeos en general, lo cual repercutiría con mayor fuerza en los destinos de largo recorrido, entre los que se incluye América del Sur.

En términos económicos un movimiento de este tipo no sería auspicioso ya que más argentinos viajando por el mundo se traduce en una suba de las importaciones, así como menos extranjeros en las pampas equivale a baja en la exportación.

En primer lugar parece haber coincidencia en que el escenario debe considerarse al menos desde dos miradas. Una es la más racional, la económica, que indica que una fluctuación cambiaria siempre abre puertas a unos y las cierra a otros. Los argentinos conocemos bien el tema a partir de la convertibilidad peso-dólar y su violento fin en el verano de 2002. El otro eje es más emocional y tiene ligazón con los estados de ánimo sociales que generan las crisis en cada cultura.

Hay algunos ejemplos recientes para tomar en cuenta: la Gripe A en México el año pasado, que luego se esparció por el resto del continente; el atentado a las Torres Gemelas en septiembre de 2001 y el crack financiero de 2008 disparado por la crisis de hipotecas subprime en los Estados Unidos. En todos los casos la industria del turismo se vio resentida a nivel mundial -no sólo por las restricciones impuestas por los Estados, sino también por el temor generalizado-, pero también es cierto que la Argentina no salió del todo mal parada, en buena medida gracias a precios competitivos y al aumento del arribo de turistas de la región, especialmente Brasil.

Si de crisis se trata, los argentinos nos consideramos expertos, tal vez no en cómo superarlas, pero sí en que se puede atravesarlas. Es en parte por esto que, atentos a la evolución del dólar y el euro, la reacción suele ser rápida cuando se trata de viajar. Agencias consultadas por Ambito del Placer reconocieron que se nota un mayor interés y aumentaron las consultas, aunque sería apresurado hablar de un boom de viajes a Europa.

«Los argentinos ya están hablando de lo 'barato' que está comer en Europa», señaló Marco Palacios, titular de la agencia Top Dest y ex presidente de la Cámara Argentina de Turismo (CAT), que asegura: «No tengo dudas de que va a seguir aumentando el tránsito hacia ese continente».

Gasto

El gasto de los argentinos en viaje por Europa suele tener un piso de u$s 4.000 por persona por quince días, con pasajes incluidos. La caída del euro no modificaría esta cifra, sino que auspiciaría viajes más extensos y abarcando más países.

Luego está el escenario inverso. «Cuanto más caro esté el dólar, menos viajarán los europeos, aunque hay que tener en cuenta que los operadores de allá trabajan con dólar futuro y para conocer el efecto habría que esperar hasta la próxima temporada», advierte Palacios. Con un euro a más de $ 4 los europeos siguen teniendo mucha ventaja en la Argentina, aunque no tanto en Brasil, ya que el real la cotiza al doble que el peso.

«El problema europeo debe analizarse más en el nivel psicológico, donde están más tocados, que en el económico», evaluó Juan Mirenna, presidente de la CAT. «Los europeos son pueblos que no reaccionan igual que nosotros ante las crisis. Ellos tienen mayor tendencia a abroquelarse, quedarse quietos», calculó Palacio. Cuando ocurrió el atentado a las Torres Gemelas la reacción de los turistas de Estados Unidos y Europa fue seguir viajando, pero dentro de su región. En este caso la Argentina se ve afectada, ya que para ellos somos un destino de largo recorrido.

De hecho, se estima que no superarían el 20% los europeos que estarán dispuestos a vacacionar fuera de su continente esta temporada. Esto incluye a españoles, italianos y franceses, principales mercados emisores hacia la Argentina.

«No experimentamos caídas en las ventas receptivas de europeos, pero sí ocurre que se consumen los tours más caros, del llamado segmento ABC1, y puede haber una baja en el segmento medio. Luego, en el caso de los mochileros, gente joven, sigue todo igual, ellos no dejan de viajar incluso en épocas de guerra», señaló Ricardo Guerrero, director general de Tije Travel.

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